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Después de los 60, lo que protege tu músculo y tus huesos no es el calcio en pastillas

Por Marcos · Equipo profesional de Apoteca Plus

Hay una idea muy extendida que, con la mejor intención, hace flaco favor a mucha gente: la de que a partir de los 60 toca «tomárselo con calma», caminar un poquito y, sobre todo, tomar calcio para los huesos. Lo que de verdad protege tu músculo y tus huesos después de los 60 no viene en un bote. Viene de moverte, y de moverte de una forma concreta que casi nadie te recomienda a esa edad: con fuerza.

El mito: huesos = calcio en pastillas

El calcio importa, sí, pero para la mayoría de la gente que come de forma variada, el calcio de la dieta ya cubre lo necesario. ¿Y qué hace de verdad que un hueso sea fuerte? Que se le dé trabajo. El hueso, como el músculo, responde al estímulo: si lo cargas, se refuerza; si no le pides nada, se afloja.

El otro mito, más peligroso: «a mi edad, mejor no forzar»

La idea de que pasados los 60 hay que evitar el esfuerzo lleva a mucha gente a dejar de exigirle nada al cuerpo. A esa pérdida de músculo con la edad se le llama sarcopenia, y no es un detalle estético: el músculo es lo que te mantiene de pie, lo que evita caídas, lo que te permite levantarte de una silla y seguir siendo autónomo. Perderlo es perder independencia.

Qué hacer en su lugar

  • Mete fuerza dos o tres veces por semana. Sentadillas, ejercicios con el propio peso, con gomas o con pesos ligeros que vayan subiendo poco a poco.
  • Empieza con quien sepa. Un fisioterapeuta o entrenador con experiencia en mayores evita lesiones y te enseña la técnica.
  • Trabaja el equilibrio. Ejercicios sencillos de equilibrio reducen el riesgo de caídas.
  • Sigue caminando, pero no te quedes solo en eso. El paseo es la base; la fuerza es lo que marca la diferencia.

En resumen

Después de los 60, tus huesos y tus músculos no se salvan con un bote de calcio ni se protegen quedándote quieto. Se protegen dándoles trabajo: con ejercicio de fuerza, de forma regular y bien guiada al principio.


Este contenido es informativo y no sustituye la consulta con un profesional sanitario. Antes de empezar un programa de ejercicio, consúltalo con tu médico.

 

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